7 comentarios para “La luz no se compra en el shopping”

  1. Amaryllis

    Me encanto leerte Nilda.
    Yo creo que todos sabemos bien que la luz no se compra en el shopping y menos en un 5 estrellas en Cancún. Pero una ropa nueva o un lindo accesorio he comprobado que ayudan a realzar la luz interior.
    A mi me encantó una propagando de hace un tiempo que mostraban a Jane Fonda. Ese es el espejo que me gustaría para mí.

  2. nilda

    me sorprendió que Tessa tomara este texto, porque es bella y joven y tiene niños pequeños. Yo tengo dos hijos y un nieto/a que no nació.
    Pero tengo hoy cincuenta y cuatro años. Y estoy de acuerdo que hay que ponerse bella, yo hago lo posible. No bardeo la estética. Pero las miro a ellas y me busco.
    Claro, Jane Fonda, quién no querría eso para sí.
    Pero así como si no fuiste un tipo sabio no te vas a volver un viejo sabio, tampoco la belleza va a nacer de la nada cuando todo te cuelgue. Yo estoy tratando de aprender de las minas que me antecedieron una década o dos en el momento de nacer. Miro azorada, como miraba las tetas de las de dieciocho cuando tenía once. Pero en vez de esperanzarme me asusta un poco. Digo, me preparo, eso hago.
    Salud al pueblo oriental. un cariño.

  3. Clotilde

    Pah. Me encantó. Capaz no soy tan fatalista (hoy) pero me identifico con Nilda al cien por ciento. Yo tambien busco ESA luz…la he buscado siempre, aun cuando tenia veinte y era bella. Esa luz es la que verdaderamente importa y no se apaga. La que te da la fuerza de sentirte una mujer que vale aun con tus arruguitas, kilitos de mas y tristezas a cuestas. Yo tampoco se si ilumino…probablemente haya dias que si y dias que nada de nada.
    Pero trato. Y en la busqueda quizas, esté el encuentro.
    gracias Nilda, gracias Tessa.
    En esta nochecita de lluvia las abrazo a las dos.

  4. Amaryllis

    Nilda, no creo que el modelo estético de Jane Fonda sea tan buscado. A mi alrededor veo cada vez más mujeres por encima de los 50 pasadas de cirugías. Muchas eran más lindas antes de tocarse mal. Creo que a algunas nadie se atreve a decirle que están hechas un espanto!

  5. nilda

    yo quiero ser como anouk aimee . Gugleela y vera amarilis, que no me importa la cirugia pero con arrugas y todos esa mujer vieja sigue calentando sueños.

  6. Lucia

    Encuentro que la cirugía estética es una maravilla de la ciencia moderna.
    Porqué andar llena de arrugas y patas de gallo si se pueden atenuar ?
    No es cierto que sean señal de los años vividos.Eso es pura poesia.
    Tampoco se trata de parecer una nena de 15, ni querer igualar a una artista
    de cine.
    Se trata solamente de mirarse al espejo y sentir una leve satisfacción,
    en vez de mirarse al espejo y salir corriendo del susto.

  7. JJR

    Tengo los años que quiero tener ! no los dicta el almanaque

    Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo… ¡Qué importa éso!

    Tengo la edad que quiero y siento. La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso. Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido. Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la convicción de mis deseos.

    ¡Qué importa cuántos años tengo!

    No quiero pensar en ello.

    Unos dicen que ya soy viejo y otros que estoy en el apogeo.

    Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.

    Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos. Ahora no tienen por qué decir: Eres muy joven… no lo lograrás.

    Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo. Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, y las ilusiones se convierten en esperanza.

    Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada. Y otras un remanso de paz, como el atardecer en la playa.

    ¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones rotas… Valen mucho más que eso.

    ¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta! Lo que importa es la edad que siento.

    Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos. Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.

    ¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa!

    Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.

    José Saramago
    Premio Nobel Literatura 1998

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